El sueño Dorado cumplido

Pesca de dorados con Mosca en el río Dulce

Sin mucha anticipación nació y tomo forma  este último viaje, solo con un par de semanas para ajustar detalles y prepararnos. La idea era viajar al Río Dulce en Loreto, Santiago del Estero, en búsqueda del mítico Dorado. La idea era muy simple, armar un grupo que como factor común tenga el sueño de sacar su primer dorado con mosca, acorde a esto es que ya estaban arriba de la chata, Fabián  Lopez, Agustín Capredoni y Andrés Ade, buenos pescadores pero sobre todo excelentes personas.

El programa fue ideado con la finalidad generar un viaje divertido, que les diera la posibilidad de tener las primeras armas en este estilo de pesca, mucho más informal que una guiada normal pero igual de educativa a través de la experiencia, sencilla de llevar a cabo y mucho más económica que cualquier alternativa de pesca con ayuda de un guía o instructor. Para que esta idea sea viable y exitosa, se necesitaba pescadores bien predispuestos a aprender, con ganas, sencillos y por supuesto con buena onda, nada de eso falto en ningún momento, por lo que fue el viaje esperado.

El programa comprendía un día de flotada con el reconocido guía local Pompy Prado, uno de los pioneros de la pesca con mosca en esa zona, y dos días de vadeo. Si bien se pescan los mismos dorados de la misma forma, cada manera tiene características distintas para disfrutar.

 La experiencia de flotar y pescar dorados es fantástica, la posibilidad de que ninguna empalizada este fuera del alcance es buenísimo. Por otro lado todo debe ocurrir en el momento adecuado, con esto me refiero que la balsa sigue su curso y la mosca debe llegar al lugar correcto en el momento justo, lo que se pasó, ya no se puede recuperar. Además existe la posibilidad de pescar junto a tu compañero todo el día, disfrutando también de sus piques y capturas. Por otro lado el vadeo tiene su parte única, el poder recorrer el rio explorando sus canales para llegar al palo que deseamos, tomarte el tiempo para trabajar una empalizada de la mejor forma, volver a tener una chance en un palo en el cuál vimos algo o tuvimos algo de actividad más temprano, clavar y pelear un dorado caminando el río, son unas de las cosas que disfruto mucho de esta pesca de vadeo. Es una experiencia que debemos vivir.

La Pesca

El primer día fue de flotada, junto a los guias Pompy y “Pollo”, navegamos el tramo de río entre Sumamao y “Canal alto”, es decir desde el primer momento ya estábamos en busca de los dorados, por supuesto este fue el día de mayor expectativa por la posibilidad de que el río otorgara el primer dorado a los muchachos. El clima estaba raro para la época, las temperaturas eran muchos más bajas a las esperadas para este mes, pero obviamente las chances estaban ahí. La mañana fue bastante lenta, pudimos incentivar a unos pocos dorados a moverse. A medida que las horas pasaban y la temperatura aumentaba los piques fueron dándose con más frecuencia. La preparación de los muchachos había sido corta pero evidentemente efectiva, desde los primeros lances la posibilidad que una de estas  bestias se moviera era real. Recordemos que para el que nunca ha pescado dorados, los comienzos son algo complicados, ya que no estamos acostumbrados a castear con moscas de ese porte y mucho menos con la precisión requerida para generar un pique.

 

Luego de obtenerlo, hay que  hacer las cosas  bien para que la clavada sea efectiva, si levantamos la caña, la mayoría de las veces lo habremos perdido. A pesar de todo esto, las clases, prácticas y la constancia dieron sus frutos. Es por esto que los piques y capturas no se hicieron esperar. Hay que aclarar que el río estaba bastante duro, yo lo conozco hace algunos años y la verdad que generar un pique no estaba nada fácil, sobre todo si uno flota sus aguas y pesca dorados por primera vez.

El momento había llegado, Agustín y Fabián habían capturado su primer dorado con mosca, la felicidad en sus caras era evidente, quien no lo estaría en su lugar, por lo menos para mí, la primera vez que saque un dorado fue uno de los momentos más lindos desde que pesco con mosca. Por otro lado, aunque Andres había generado bastantes piques no pudo concretar la captura, la mayoría de las veces producto de la suerte y otras por la dificultad de resolver un aspecto del comportamiento del dorado en el pique, esto nos lo marcaba Pompy. Se nota que con los años el animal tiende a meterse debajo del bote luego del pique, lo que dificulta la clavada increíblemente. De todas formas, eran dos días de vadeo los que nos quedaban por delante para que Andrés tenga su oportunidad.

Fue así que termino un hermoso día de pesca en compañía de nuestros guías locales, a los cuales agradecemos por su paciencia y predisposición. Luego de una típica y deliciosa cena en “Lo de Juan” era hora de descansar para encarar nuestro primer día de vadeo.

En los dos días vadeando, la intensidad en el ritmo de casteo es mucho menor comparada con la de la flotada, pero la exigencia llega por otros lados. Hay que caminar mucho más, cruzar el río, realizar lanzamientos más largos, entre otras cosas. Lo bueno que para todas esa tareas el grupo estaba más que predispuesto. Al igual que el primer día la pesca no estuvo fácil, aunque tuvimos buena actividad, con más de 15 piques entre los tres. Lo destacado de este día fue que Andrés pudo conectar su primer dorado. Encontramos una empalizada muy buena perfectamente casteable desde la orilla. Tenía muy buen corriente ya que se encontraba en el canal secundario del río. Luego de marcar el lugar donde íbamos a tirar, al segundo casteo que cayo pegado a la empalizada, un agresivo dorado surgió desde las profundidades para hacer desaparecer la mosca. Luego de unas cuantas piruetas entre los palos finalmente salió. Fue un dorado muy peleador que intento perderse entre los palos constantemente, por suerte no lo logró y Andrés pudo llegar a su sueño dorado. En ese momento el sueño grupal estaba cumplido. Luego de ello Andrés pudo sacar un par más al igual que Agustín.

Ya terminando el segundo día, en una de las últimas empalizadas que íbamos a pescar Agustín pudo conocer la fuerza de estos animalitos. El pique del grande llegó cuando suelen llegar, en el momento menos pensado, un gran dorado le quito la caña de sus manos por un segundo y luego de una impresionante corrida ya estaba otra vez refugiado en casa. Así termino un gran día en el río, que junto a un hermoso atardecer  y unos mates al costado del agua tuvo un final muy bueno.

El último día nos encontramos que el río había aumentado considerablemente, algo que para la pesca de vadeo afecta bastante, sin embargo le buscamos la vuelta para poder llegar a casi todos los lugares con nuestras moscas. Los que definitivamente no colaboraron fueron los dorados, ya en el último día todos los del grupo estaban mucho más afilados, y si bien se los veía cazar eventualmente, costaba mucho hacerlos dejar su refugio en las empalizadas para hacerlos salir por una mosca. Tuvimos menos pique que el día anterior, pero con la tranquilidad que estábamos haciendo las cosas bien, lamentablemente los amarillos no quisieron colaborar con nosotros, así y todo fue un experiencia distinta y buena.

Esperamos que este río nos siga regalando esos hermosos días de pesca y que se siga recuperando de todos los impactos antrópicos del pasado. Seguramente los próximos viajes serán el año que viene, el nivel es muy probable que siga aumentando. Espero les guste y hayan disfrutado de este breve relato y nos vemos en el río…

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