El segundo antes de clavar con secas

Octubre 2015

Una milésima de segundo puede ser la adecuada para que un saltador olímpico se despegue del suelo al saltar, para que un tenista inicie el movimiento con la raqueta, o para que un futbolista de un pase preciso entre dos adversarios. El tiempo es parte de cualquier actividad humana, el arte de hacer las cosas en el momento justo es algo que se adquiere con práctica y experiencia.

En la pesca con mosca, pasa exactamente lo mismo. Todo se trata del tiempo. El momento del día para utilizar tal o cual técnica, el instante adecuado para iniciar el lance delantero una vez este la línea estirada, el momento de usar el copo durante la pelea de una trucha o bien el momento del año para visitar un río. Si lo pensamos en estos términos, la mayoría de las veces el tiempo va definir el éxito en nuestra actividad. No es suficiente hacer lo correcto, lo ideal es hacerlo en el tiempo adecuado.

Con este enfoque podríamos analizar miles de aspectos de la pesca con mosca, pero vamos a concentrarnos en uno, en el cual estoy seguro que se va a sentir identificado, porque respetar el tiempo adecuado en eso, es una tarea que requiere que tengamos nervios de acero, la falta de ellos nos lleva a cometer errores. Me estoy refiriendo al momento adecuado en el que debemos clavar una trucha (o un dorado, por qué no?) con una mosca SECA.

Para cualquier pescador apasionado observar su mosca derivar en superficie ya es una experiencia distinta, somos un niño largando un barco de papel al agua, con el mismo deseo de dilucidar que puede llegar a pasar. La expectativa de ver surgir algo desde la profundidad para comérsela, es lo que nos mantiene derivando la mosca una y otra vez, sin cansarnos.

 

Hasta que llega el momento que todos esperamos, vemos  al pez subir hacia la mosca o de pronto vemos una boca abriéndose generando un embudo que succiona la mosca. Es allí cuando desde lo más profundo nos llega un deseo irrefrenable de levantar la caña rápidamente, con la única intención de clavarla y no perderla. Pero lo que ocurre es todo lo contrario, le sacamos la mosca de la boca. Parece mentira que luego de tanto esperar el momento y soñar con él, nos quedamos sin la foto, por  una reacción instintiva y natural.

Para evitar esto necesitamos algo de experiencia y entender que debemos hacer en ese momento. Voy a darles unos consejos que a mí me ayudan mucho a esperar el momento indicado de clavar al pez:

-Evitar cualquier movimiento en el leader que provoque que la mosca cambie de posición, sobre todo mientras más cerca este el pez de la mosca

-Observar muy bien la mosca y asegurarnos que la trucha tome la mosca efectivamente. Muchas veces la trucha no está totalmente decidida a tomarla o bien se arrepiente a último momento, y nosotros creemos que la tiene en su boca. Si ocurre esto y nosotros clavamos en falso, es muy probable que asustemos a la trucha definitivamente, caso contrario tendremos una nueva oportunidad para engañarla, o con una mejor deriva o con otra mosca.

- Luego que estemos seguros que la trucha ha tomado la mosca, debemos esperar un tiempo prudencial para que la trucha haya cerrado la boca totalmente y ya este descendiendo. El tiempo que deberemos esperar dependerá directamente de la velocidad en la cual la trucha este comiendo. Si está alimentándose más agresivamente el tiempo será menor y si se alimenta con mucha delicadeza deberemos esperar bastante más.

-Por último, ejecutar la clavada con un movimiento suave pero firme. En este  momento ante truchas de buen porte el corte es algo muy común. Toda la tensión acumulada en la espera, la canalizamos en un movimiento exageradamente fuerte provocando la rotura del tippet. Algunos se habrán sentido identificados, yo bastante. La meta es lograr tensión en la línea de la manera más rápida y suave posible, una combinación difícil de lograr al principio pero que con práctica sale bien.

 

Tenemos que tener en cuenta que también depende en qué posición nos encontremos nosotros en relación a la trucha. Si nos encontramos delante de su boca al momento de la clavada, por ejemplo la trucha aguas abajo, en este caso deberemos ser más precisos en la clavada, ya que cuando levantemos la caña la mosca tenderá a salir hacia adelante por su boca. El caso contrario es el que suele tener más efectividad para la clavada, es decir si nos encontramos detrás de la trucha, en este caso el anzuelo tendrá más posibilidades de clavarse. De todas formas del lugar de donde debemos tirarle la mosca, dependerá de la situación de pesca y no de cómo va a ser la clavada

En ciertas circunstancias tener esto en cuenta puede darnos el éxito que necesitamos, de otra manera lograremos mover gran cantidad de truchas pero pocas llegaran al copo. Existen situaciones en la cuales esperar el momento adecuado se hace una tanto más difícil. Imagine ver un dorado de unos 3.5 cerca del fondo, lanzar una rata unos metros arriba, y ver como este pez que suele ser agresivo, sube a una velocidad hipnotizante hacia una mosca rata, llega a la superficie y la engulle como a una mayfly, tengo que confesar que en estas circunstancias la tensión que se vive para no clavar antes de tiempo es muy grande, por más que haya capturado muchos peces en su vida.

Espero que estos pequeños consejos le ayuden a entender porque a veces, suben tantas veces y se clavan tan pocas, siendo que generalmente ante esta situaciones cada vez clavamos más rápido, empeorando las cosas. Sino al menos que este pequeño relato lo transporte a donde más le gusta estar... El río…

Exequiel Bustos

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