El virus contagioso de pescar Bonefish

Octubre 2016

Muchas veces me pregunto a mí mismo, si cosas reconocidas en la pesca con mosca, responden a hechos reales o simplemente a una moda o corriente social. Muchos tipos de pesca, especies, equipos que empleamos, están casi impuestos por la sociedad de pescadores que nos rodeamos, y esto es algo lógico porque como en todo, existe una evolución y a partir de la experiencia de otras personas podemos mejorar o vivir situaciones similares a las que ellos han vivido. Es a partir de esto que frecuentemente cuando encaro un lugar nuevo para pescar, una especie o compro un equipo, trato de ver si ello realmente genera un avance en mi vida como pescador o es simplemente soy alguien más haciendo o usando lo mismo.

Hablando de manera más particular, en este caso me refiero a la pesca del bonefish. Es parte del sueño de cualquier pescador que en alguna oportunidad escucho hablar de ellos, a pesar que su tamaño muchas veces nos hace entrar en dudas, si todo lo que se comenta de ellos es cierto. Estas dudas las tuve por mucho tiempo, incluso ya habiendo pescado esta singular especie. Es innegable que pescarlos trae aparejado conocer joyas de la naturaleza, como lo es el Caribe, hecho que seguramente hace que un viaje valga la pena antes de partir o aun sin siquiera haber capturado uno.

Puedo decir, que luego de mi último viaje a Los Roques, Venezuela (un lugar increíble) absolutamente todas esas dudas quedaron despejadas. Además el hecho de que el mar posea otras especies tan atractivas, hace que pescadores experimentados le resten valor e importancia con el tiempo al bonefish. Creo que esto se debe fundamentalmente a que casi siempre pescamos con guía (en mi opinión nunca un guía es más necesario que en el mar), lo que en algunos casos no nos deja ver lo compleja y maravillosa que es esta pesca. Sin duda pensé que luego de varios ejemplares, esa sed de engañar más bonefish iba a cesar, pero me encontré con una realidad totalmente distinta, ahora puedo decir que soy realmente un adicto. Y ahora entiendo porque tienen esa fama totalmente ganada, el sonido del reel girar a esa velocidad es peor que cualquier droga.

A pesar que la pesca de mar y de bonefish, se encuentra alejada a los comienzos de la pesca con mosca, en tiempo y espacio, hoy siento que es la pesca que más me acerca a lo que personalmente creo que es la pesca con mosca. La cantidad de variables que uno debe manejar para llegar al éxito me hace sentir que es lo que quiero hacer. Interpreto que cada aspecto es un pilar de lo que amo de la pesca con mosca. El acercamiento, el tratar de verlos (extremadamente necesario) , saber dónde están, que hábitos tienen, que actitud tiene el pez en ese momento, saber que come o que está comiendo, elegir la mosca adecuada en tamaño, forma, color y peso, manejar velocidad, precisión y presentación en el lanzamiento, todo estos aspectos y algunos más son los que me dicen, esto realmente es fantástico. Si a eso le sumamos que estamos caminando por el Caribe sin wader, genera un combo que en mi mente se siente muy similar a la adrenalina.

En mi opinión personal, no es exagerado lo que se escucha de esta pesca. Si a todo lo mencionado anteriormente le sumamos que es un pez muy combativo y puede realizar corridas que nos hace ver el final de la línea a duras penas cuando se aleja, explica por qué tantos locos andamos cubiertos de pies a cabeza por el Caribe, persiguiendo pescaditos. A continuación voy a hacer una breve reseña de algunos aspectos de esta hermosa experiencia, es solo un par de ellos, de los miles que abarca esta pesca.

La vista

Gran porcentaje del éxito es poder verlos. La evolución en su mañosa forma, ha hecho que en el mar todo se camufle, la mezcla exacta de colores junto con el color de los peces los hace prácticamente invisibles. Pero con practica poder verlos no es algo imposible de lograr, o mejor dicho verlos a una distancia adecuada no es imposible. Si caminamos un flat o un bajo con buena presencia de bonefish, sin duda en algún momento veremos uno de ellos, el tema es verlos a tiempo, cuando los vemos a 10 metros, la mayoría de las veces ya es tarde. Justamente esta es la distancia en la que más fácil los vemos al principio, la penetración de la luz en un mayor ángulo nos permite ver con más facilidad. El desafío es empezar a verlos lo más lejos posible, dándonos la oportunidad de generar un estrategia y de efectuar un buen cast.

Si tuviera que decir que buscas para poder ver un bonefish, no sabría qué decir. Diría no busco nada, o mejor dicho busco algo que no concuerde con que en ese lugar no hay un pez. Los cambios de colores, a veces las sombras, como se mueve el agua en superficie (la famosa agua nerviosa), colas o aletas en superficie, o muchas veces simplemente algo que “no me cierra”. De todas formas por más práctica y años que uno lleve mirando pescados, cuando un guía lugareño se pone al lado tuyo, te hace sentir un niño de pecho. Ven y leen todo en el agua.

Por esto, es bueno con el tiempo empezar a mirar cada vez más cerca del horizonte (dependiendo de las condiciones de luz), lo que nos dará mucho más tiempo para prepararnos. Por otro lado creo que es fundamental saber que si estamos pescando o tratando de pescar, la vista va al agua. Suena algo peligroso esto, pero todo pescador a vista siempre mantiene sus ojos en el agua, buscando cualquier señal de un pez. Lo mismo que hacemos al pescar truchas o dorados a vista. Estudio el terreno, fijo vista en el agua y a caminar, si nos cansamos es preferible frenarse a seguir caminando a ciegas o mirándonos los pies, porque seguramente los vamos a ver, pero muy cerca o tarde.

En mi siempre acotada experiencia con estos peces, me resulto más fácil verlos cuando vienen de frente, la silueta de barril es mucho más fácil de distinguir. Por otro lado si lo que vemos son colas o aletas, es primordial reconocer hacia donde van nadando, y generar la estrategia de pesca. Conjugar el ángulo en el cual cae la mosca con el viento es fundamental, tratando de nunca cruzar al pez y ayudarnos con el viento para realizar el cast, ya que efectuarlo en contra del viento es complejo y termina en una mala presentación o imprecisa.

La corrida

Una de las cosas que caracterizan a estos peces es en la forma que se alejan una vez que el anzuelo esta clavado, es realmente increíble. La velocidad y potencia que adquieren en pocos metros es casi surrealista. Esto quiere decir que va a generar una complicación a la hora de dejar que ese pescado se aleje de forma correcta, ya que frenarlo, olvídelo. Por lo tanto, más que nunca debemos estar muy atentos en cómo se encuentra la línea para permitir que el pescado se la lleve, puede tener un nudo, enredada en un pie, o simplemente con la velocidad, la línea muerta salta enredándose en el reel, la caña o en donde sea. Lo que a mí más me funciona, un vez clavado, es poner la vista solo en la línea muerta que tengo, con la mano de la línea bien alejada de la caña formando una argolla que la acompañe hasta empalmar con el reel, el resto si este último es bueno, ya es más sencillo. De lo que no hay que olvidarse en este momento es de: DISFRUTAR!

Muchas veces el pez simplemente gana. Me paso en dos oportunidades en este último viaje, que no pude hacer absolutamente nada. Estábamos buscando unos bonefish monstruos que habíamos visto. Ya preparado para la situación cambie mi tippet de 12 libras por uno de 20 libras, más pesado que los que usamos en Tierra del Fuego para truchas de hasta 10 kilos. Efectivamente resulto, pero siempre tenemos un punto débil. Luego de haber buscado a esas bestias por horas, la oportunidad llego, venían esos chanchos nadando de frente, por su tamaño a los 50 metros se veían con facilidad. Hice un cast delante de ellos con una mosca gummy que imita pequeños pececitos, ya que andaban patrullando en busca de “carnada”, un largo y lento “strip”, clavada firme y el reel empezó a llorar desconsoladamente. A mi mente se venía el número 20, ya que era la resistencia del fuerte tippet que había puesto para esa situación, y pensé: este es mio!. Luego de 20, 30, 50, y cálculo unos 90 metros de backing la tensión se perdió por completo. Se soltó, me dije a mi mismo. Luego de un par de minutos recogiendo toda esa línea, me doy cuenta que el anzuelo estaba doblado. Era un anzuelo Tiemco 811 #6, totalmente recomendado para pescar bonefish. La resistencia de tanta línea en al agua junto con un tippet de 20lb, hicieron de las suyas con mi anzuelo. Sin duda, fue una merecida victoria para ese pez, para la próxima oportunidad, si es que tengo ese beneficio, estaré preparado también con otro anzuelo. Ya había probado con 15 lbs pero sin éxito, cortaban luego de largas corridas, cuando la línea perdía verticalidad y rozaba cualquier coral.

El equipo

Fundamental para este tipo de pesca, una buena línea de aguas cálidas, que permita el mejor deslizamiento posible por los pasahilos, buenos materiales de tippet, ya sea fluorocarbon o los nylon con el tratamiento de resistencia a la abrasión (AR), una caña que nos permita despedir la cantidad de línea necesaria de una manera rápida y efectiva (aunque muchas veces depende más del indio que de la flecha), buena cantidad de backing que nos de la chance de responder a largas corridas y especialmente una buena cantidad y variedad de moscas.

Si bien todos los bonefish comen lo mismo, no lo hacen al mismo tiempo ni en lugares iguales. Algunos podrán alimentarse de camarones, pequeños cangrejos, peces etc. Y lo podrán hacer en aguas bajas como en aguas profundas. Es por esto que la variedad en modelos, colores y tamaños de moscas que tengamos, va a ser importante.

Accesorios como guantes, buff, zapatillas de vadeo para mar, son de gran importancia. Por último, algo que es indispensable para cualquier tipo de pesca, pero en este caso considero que es más aun, un buen par de lente polarizados. Estos nos protegerán la vista en largas jornadas al sol y además nos ayudaran en gran medida a ver los peces.

Escribir acerca de esta apasionante pesca, nos permitiría llenar hojas y hojas de valiosísima información, acerca de la aproximación, mareas, ambientes, tipos de strip etc etc. De los cuales espero con los años poder aprender aunque sea un 10% de todo lo que se puede. En este caso traté de manifestar algunos de estos aspectos que tengo frescos, y créame que antes de dormir sigo viendo esos bonefish solitarios venir nadando hacia mí, el famoso síntoma de abstinencia post viaje. Espero que esta pequeña nota sea de utilidad y de una lectura agradable para usted. Nos vemos en el río… o en el mar..

Exequiel Bustos

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