UN TABLERO DE AJEDREZ

Pesca de Carpas con Mosca en San Luis, Argentina

Hace ya varios años que comencé a pescar carpas con mosca, recorriendo solo, un camino prácticamente desconocido. Me interese por las carpas porque me di cuenta que tenían cierto potencial para la mosca, simplemente porque un día pescando truchas en río Grande a principios del 2004, logre sacar una sin querer. Eso fue un gatillo que años más tarde abrió una ventana a lo desconocido. Me llamaba la atención, primero el interés por las moscas e inmediatamente el desprecio, no entendía porque no les gustaban, intentaba con una, con otra y así probaba según las respuestas, una imagen un poco patética de que es lo que no se tiene que hacer. En aquellos tiempos, existía muy poca información, al menos yo encontré solo algunas notas, de todas, solo llamo mi atención la famosa Golden Ghost de Dave Whitlock, donde explicaba como pescarlas y que moscas usar. Pasaron los años y hoy el caudal de información es enorme, existen grupos de pescadores de carpa con mosca, y estamos a tan solo un mes de que salga a la venta uno de los libros que dará que hablar dejando un antecedente único hasta el momento “Tabúconescamas” de Diego Flores.  

Pescar carpas con mosca es al menos para mí tremendamente divertido, complicado y variante, un universo parcialmente explorado que poco tiene que ver con los salmónidos. Considero en cierta forma que la trucha es predecible, no por eso menos complicada y divertida, pero si hacemos las cosas bien o moderadamente bien (a veces muy mal) y hay una trucha en el río, es probable que la tentemos. En algunos casos si no la vemos pero estamos colocando nuestra mosca en la estructura correcta y de una forma correcta, sale, esto es algo muy poco frecuente si pescamos carpas y tiene que ver con el comportamiento, los mecanismos de alerta y el modo de alimentación.

Es de valor aclarar qué para pescar con mosca una especie distinta a la trucha, es necesario entender a esa especie, conocer su alimento y algunas de sus características más importantes, su habitad y comportamiento, es mucho más efectivo investigar, invertir tiempo en intentar, que preguntar con que mosca pescar.

A partir de este punto quiero encarar la nota tratando por separado algunos tópicos importantes para tener éxito en la pesca de carpa, al menos en los ámbitos puntanos:

1) La carpa, a) características, b) alimentación, c) sistema auditivo, d) la vista, 2) Hábitat, a) Ríos y arroyos, b) Lagos (diques),  3) La pesca, a) detectar al pez y detectar conductas, b) elegir la mosca, c) donde colocar la mosca y como trabajarla, d) la importancia del tiempo, e) equipos, la importancia del reel.

1) La carpa

a) características

Las carpa pertenece al Superorden: Ostariophysi, Serie: Otophysi, Orden: Cypriniformes, Familia: Cyprinidae, Género: Cyprinus; Especie: carpio.

La carpa es uno de los peces más ampliamente distribuido en el mundo. Aunque es originaría de Europa oriental y Asia central, ha sido exitosamente introducida dentro de todos los continentes, excepto la Antártida, en ambientes naturales y como una especie cultivada (Welcomme 1988).Su introducción en Argentina sucedió hacia fines del siglo XIX, aunque recién en la década de 1940 se registró en estado salvaje en el Río de la Plata (Mac Donagh 1945). Un informe técnico sobre la cría de carpas y pejerreyes de la provincia de San Luis (Mac Donagh, 1948) indica que ya en 1938 existían emprendimientos acuícolas con crianza de carpas en la cuenca del río Quinto, cercano a la localidad de Villa Mercedes.

 

La carpa tiene dieta omnívora, es un gran oportunista, se caracterizan por un comportamiento muy poco agresivo, curioso, muy asustadizo, bastante social. Su curiosidad suele detectarse cuando nos acercamos con cautela a los ríos o lanzamos nuestra mosca al agua provocando un pequeño ruido, en esos momentos es muy probable que algunos ejemplares se acerquen para ver de qué se trata. La carpa es un pez altamente euriótico, en comparación con otros peces, resisten aguas con muy baja oxigenación y altas tasas de contaminación, incluso aguas con altos valores de salinidad. Su alta tolerancia al estrés ambiental y su dieta omnívora la convierten no solo en una especie atractiva para la acuacultura, sino también, en un pez con gran potencial en la invasión de variados ambientes acuáticos y ha sido catalogada en algunos países como un peligroso invasor, por afectar e impactar fuertemente sobre las comunidades de peces autóctonos y otros animales que dependen del ecosistema acuático. El modo de alimentación, succionando del fondo comida junto con sedimento y rechazando el material no utilizable, resulta en la degradación de la cubierta vegetal acuática, incremento de los niveles de turbidez y nutrientes en la columna de agua y la resuspención física de células de algas. Además la carpa puede excretar grandes cantidades de nutrientes acelerando la producción de algas (Kloskowski, 2011 y referencias allí).

Las carpas se reproducen en la primavera cuando la temperatura del agua ronda los 17°C, desovan sobre las zonas poco profundas y de lechos vegetados.

En San Luis se reconocen al menos 5 variedades de carpa: las comunes o silvestre (más ampliamente distribuidas); las variedades domesticas espejo o royal, las carpas pastel o full scale, la carpa desnuda o de cuero y la variedad ornamental Koi (Fig).

 

Carpa común europea (Cyprinus carpio carpio): tiene su epicentro en el este de Europa. De esta subespecie derivan las líneas domésticas europeas, que fueron las más distribuidas en territorio americano y argentino.

Carpa común asiática (Cyprinus carpio haematopterus), con epicentro en Asia, tomando como referencia las cuencas del río Yangtsé. De estas subespecie deriva las llamadas carpas koi presentes en Argentina, pero con menor incidencia que la anterior. (Fuente: Aguas Patagónicas)

 

b) alimentación

Las carpas tienen una dieta omnívora, bastante diversa, su lenta aproximación a la comida y la falta de dientes hace notar que no es un cazador morfológicamente adaptado para atrapar presas móviles o evasivas (Sibbing 1988, Lammens y Hoogenboezem 1991). Sin embargo es un gran oportunista adaptado para consumir cualquier tipo de alimento, aunque tenga preferencia por algunos en particular. La boca de la Carpa es un órgano táctil y gustativo, es protráctil. Los labios se alargan y contraen para explorar el fondo o palpar el sustrato. Estudios sobre hábitos alimenticios de carpa común (ej.:Chapman y Fernando, 1994; Michel y Oberdorff, 1995), muestran que gran parte de la dieta consiste de detritos, material vegetal (incluyendo diatomeas, otras algas, semillas, restos vegetales y plantas frescas), anfípodos (pequeños crustáceos), plancton y moluscos. Michel y Oberdorff (1995) reportan que los quironómidos son las presas más importantes en relación con otros insectos. García-Berthou (2001) en un estudio de tractos digestivos de carpas del lago Banyoles, España, indican que el principal alimento de las carpas consiste en detritos y plantas, estas últimas tanto en estado fresco como restos vegetales. Así mismo muestran que los quironómidos son los insectos mayormente consumidos en este ambiente. En la laguna de Lobos, provincia de Buenos Aires, Colautti y Remes Lenicov (2001) demuestran que los principales ítems alimentarios, en orden de importancia, corresponden a restos vegetales, Ciclopoidea (microcrustaceos), Chidoridae (crustáceos branquiopodos), Chironomidae (dipteros), Bosminidae (crustáceos branquiopodos), Harpacticoidae (crustáceo copépodo) y semillas. Mientras que el segundo eje del ordenamiento indicó la existencia de estacionalidad en la dieta, que estaría relacionada con la disponibilidad de los organismos en el ambiente. Estos autores resaltan que la abundancia de organismos zooplanctónicos en la dieta coincide con lo hallado en ambientes de escasa profundidad de Asia y Europa, lo que establece la mayor diferencia con respecto a varios lagos profundos del mundo donde la carpa es netamente bentófaga. Esto se debería al carácter oportunista y a la plasticidad trófica de la especie, la cual aprovecharía la oferta de un recurso alimentario particularmente abundante. Aunque el caudal bibliográfico es enorme como para analizarlo completamente, queda claro que las carpas tienen una notable preferencia por los restos vegetales y crustáceos, y en menor magnitud por quironómidos, sin embargo esto dependerá de la disponibilidad de alimentos, la diversidad de los ambientes y la estación del año. Aunque no existen registros de los ríos y diques de las Sierras de San Luis en particular, algunas observaciones personales (cualitativas) me han permitido determinar que las carpas en estos ambientes consumen gran cantidad de vegetales, no solo algas, sino también hojas parcialmente sumergidas. Por otra parte a lo largo de estos años, analizando el estómago de algunos individuos he podido observar la presencia de simúlidos, algunas pocas efímeras y tricópteros. La gran abundancia de odonatos en los ambientes puntanos hace pensar que también son parte de su dieta. También es importante mencionar que en la desembocadura del río Trapiche en el dique La Florida se ha podido observar algunos individuos de carpas atacando mojarras.

 

 

Rangos óptimos de temperatura para la alimentación

Los rangos de temperatura varían en función del ambiente y la adaptación de la especie al mismo; en San Luis, las temperaturas del agua en otoño-invierno oscilan entre 5°C a 8°C, mientras que durante la primavera-verano varían de 15° a 20° incluso en plena época estival pueden alcanzar valores superiores a 25°. Las carpas prefieren valores intermedios, tanto las temperaturas bajas como las altas las aletargan y muchas veces podemos observar que comienzan a “moverse” con actitud de alimentarse, después de media mañana cuando la temperatura ronda los 18°C. Por regla general, temperaturas altas, que afectan el metabolismo de los salmónidos por ejemplo, son óptimas para la pesca de carpas. En condiciones extremas, (frío-calor) a primeras horas de la mañana, en pleno invierno o en un día extremadamente caluroso, es frecuente observarlas quietas en clusters de varios individuos, generalmente a pocos cm de profundidad, o incluso en pleno invierno con temperaturas en el agua de 5°C, se ubican en las zonas profundan debajo de las rocas o simplemente migran hacia los embalses cercanos.

c) sistema auditivo

Los ostariofidos poseen una única serie de huesos que conectan la vejiga natatoria con la parte interna del oído, lo que se denomina condición otofíca. Esta conexión lleva el nombre de aparato de Weber e involucra una serie de huesos que derivan de la cuarta o quinta vértebra anterior cervical y sus arcos neurales, costillas ligamentos y músculos. El nombre de este superorden deriva de esta compleja estructura (ostar = hueso pequeño, physa = una vejiga; otofísico básicamente es oído y vejiga). Esta estructura auditiva, es uno de los elementos de supervivencia más destacados de los ostariófidos, básicamente la vejiga natatoria de estos peces (en nuestro caso las carpas) hace de amplificador del sonido, el cual se trasmite a través de estos huesos al oído. El aparto de Weber representa un problema para cualquier pescador de cyprinidos. El sistema auditivo de las carpas es un sistema de defensa especializado. En días de calma y en ambientes de escaza profundidad, el crujir del caminar o simplemente el sonido del cierre del chaleco, las pone en alerta. En este sentido, si nos escuchan se puede observar un marcado cambio de actitud, básicamente el individuo que se estaba alimentando sin prestar mucha atención a su alrededor, deja de hacerlo inmediatamente.

Algunas investigaciones (ej.:Maiditsch y Ladich, 2014) indican que la sensibilidad auditiva en cyprinus carpio se incrementa con el incremento de la temperatura desde 15°C a 25°C. Lo que en días cálidos, en calma y en ambientes poco profundos condiciona aún más nuestra posibilidad de captura. A este respecto, he podido notar que en días cálidos, las carpas sienten nuestra presencia a varios metros de distancia y en general cuando las detectamos ya es tarde para intentar pescarlas.

d) la vista

Extraído de “Tabú con escamas” (Flores, 2017)

"El campo de visión binocular es aquel donde se superponen las imágenes de ambos ojos, que crean una sola imagen nítida y tridimensional. Mientras la visión binocular de muchos peces apenas alcanza los 30º, en el hombre esa cifra se cuadriplica (124º). Por el contrario si sumamos la visión monocular, el campo visual de los peces llega a los 330º, contra los escasos 188º del hombre. Casi todo el campo visual de los peces es monocular (90%), dando lugar a una zona donde pueden percibir movimientos, sombras, contrastes, pero tener poco detalle del objeto. Muy bueno para detectar posibles presas o un depredador, pero muy malo para el análisis detallado.  Tratándose de peces relajados o educados con la presión de pesca, es fácil diferenciar la barrera que separa la fase de detección, de la fase de inspección. Si presentamos una mosca en la periferia inmediata de una carpa, es posible ver como presta atención tras una acción combinada del oído, la línea lateral y la visión monocular. Una vez identificada, y si es de su interés, el pez se acercará hasta detenerse a una corta distancia, enfocándola dentro de su campo binocular. Aquí empieza un proceso de selección fina que puede durar segundos, por demás crítico en aguas cristalinas, donde una acción desafortunada, el brillo o grosor del tippet, tamaño o color incorrectos, termina con el pez dando la vuelta tras un rechazo monumental. Algo que con las carpas es la regla, y uno de las principales causas que la colocan al tope de la “inteligencia animal” entre los peces"

2) Hábitat

Como se menciono anteriormente la carpa ha sido exitosamente introducida en distintos ambientes a lo largo de todos los continentes excepto la Antartida, incluso en ecosistemas fuertemente impactados por el hombre. Esto se debe a su gran capacidad de adaptación, el carácter oportunista y su plasticidad trófica. Algunos autores la consideran como una peste exótica (Sivakumaran et al., 2003). Las carpas han invadido con éxito ríos, arroyos y lagos (diques). Existe en la sociedad una rara concepción de asociar a las carpas con ambientes lenticos, estanques de aguas un poco sucias, sin embargo las carpas se pueden encontrar en aguas con movimiento y muy claras, a veces compartiendo y compitiendo por los espacios ecológicos con truchas, como sucede en algunos ríos de la provincia de San Luis.

a) Ríos y arroyos de la provincia de San Luis

La Sierra de San Luis puede ser considerada como un bloque rocoso elevado (2200 m.s.n.m) por fallas inversas, cuyo perfil oeste-este se caracteriza por un borde occidental abrupto muy inclinado y un borde oriental suave poco inclinado. La mayor parte de los ríos y arroyos de San Luis nacen en la zona alta de la sierra como resultado de las precipitaciones fluviales (600 mm anuales) y tienen mayor desarrollo hacia el este sur-este, mientras que aquellos que escurren al oeste normalmente se infiltran en el frente de la sierra en una zona de falla, como es el caso del río Nogolí.

Los ríos de la provincia de San Luis escurren por rocas de basamento (granitos y rocas metamórficas) que le otorgan al agua bajo niveles de sales disueltas y un carácter neutro a ligeramente acido, algunas lecturas de pH entregan valores entre 6 y 7. Los lechos fluviales son muy irregulares y cambiantes; los ríos atraviesan en su recorrido sectores de basamento “desnudo”  sin cubierta sedimentaria y sectores de granulometría muy variables, desde bloques a arenas finas. 

Por el carácter morfológico de la sierra, los ríos escapan al típico perfil que distingue las zonas de ritron y potamon, en estos ambientes es necesario agregar una unidad más (los pastizales de altura). Las principales cuencas o subcuencas como la del río Grande y Cañada Honda inician en lo que se denominan pampas de altura o pastizales de altura, caracterizadas por su muy baja pendiente. En esta zona los ríos están formados por grandes pools, pequeñas correderas de escaza energía y numerosos flats. Hacia las zonas medias (con un cambio considerable de la pendiente) tenemos el tramo de ritron que en el caso de los ríos de San Luis, se caracteriza por tramos con un marcado control estructural, lo que le otorga carácter rectilíneo a los ríos. En estos sectores se reconocen profundos cañadones que generan sombra gran parte del año. En el tramo de ritron los ríos se constituyen principalmente de rápidos y correderas que unen grandes y profundos pools. Saliendo de la sierra y hacia las áreas de llanura, los ríos cambian su régimen a del tipo entrecruzado con canales múltiples de alta sinuosidad, pasando a del tipo meandriformes (zonas de potamon). Las carpas en San Luis han conquistado gran parte de los ambientes fluviales, particularmente en el sector medio-bajo de las zonas de ritron y en las zonas de potamon de las llanuras.

Como para contradecir las creencias populares, las carpas en estos ambientes no se ubican solo en pools o en los sectores de aguas lentas, sino que invaden todas las estructuras del río en busca de alimento, en estos ambientes las carpas pueden ubicarse tanto en pools como en correderas, rápidos o flats.

Pools : Dentro de un pool, las carpas pueden encontrarse en distintas situaciones: 1) en las márgenes del mismo comiendo de los bloques rocosos caídos, sumergidos, y las paredes rocosas, 2) en el fondo alimentándose del bentos, 3) en grupos de individuos “descansando”, 4) en grupos de individuos “crucereando” , 5) individuos crucereando y comiendo, casi en superficie, 6) en las corrientes de la boca del pool esperando la comida y 7) en pequeños golfos de las orillas, donde suelen comer de las paredes o sorber grumos de espuma. Los pequeños golfos en las orillas, son las zonas preferidas por las carpas y donde mayor posibilidad de pescarlas tenemos.

Correderas y Rápidos: Las correderas y rápidos en la zona serrana de los ríos de San Luis, difieren mucho de las típicas correderas y rápidos de los ríos de Montaña. En San Luis podemos encontrar muchos rápidos, normalmente de moderada energía, que encajan en esta clasificación pero que distan de los potentes rápidos de los ríos Andinos, simplemente porque existe una marcada diferencia en las pendientes, son rápidos pero no tan rápidos. Sin embargo localmente se reconocen rápidos típicos. Las correderas por otro lado son menos comunes. La corredera típica de los ríos de tipo braided de los Andes, son escazas en la zonas serranas, y más abundantes si nos alejamos de la sierra, aunque por sectores se reconocen tanto correderas someras como correderas profundas. Tanto en “rápidos” como en las correderas, las carpas se desplazan de un lado a otro, es típico que recorran todas las partes del “rápido”. Dentro de los “rápidos” también es frecuente encontrarlas en las zonas de menor energía apostadas esperando la comida; también muy frecuentemente se ubican en los pockets.

En general las correderas son un buen sector para encontrar carpas comiendo. En este sentido, en las correderas poco profundas es frecuente observar varios individuos con medio cuerpo afuera, una situación muy favorable para la pesca. En correderas profundas, es frecuente encontrarlas apostadas en el fondo, inclinadas aproximadamente a 45° del lecho  “taileando” pero aunque se estén alimentando, es muy difícil acceder a ellas con la mosca, una situación ideal para probar la técnica de la pesca al hilo. 

La entrada de la corredera al pool o de un rápido al pool es un sector muy concurrido por estos cyprínidos, que esperan el alimento en estas zonas. 

Flats: Los flats son muy concurridos por las carpas donde generalmente se presentan con actitud de alimentarse (ver más adelante) a escaza profundidad, lo que proporciona mayor facilidad para poder pescarlas y una de las mejores situaciones de pesca. Por las características geomorfológicas de los ríos puntanos, es muy frecuente que encontremos zonas de flats o como flats, en las curvas internas del río, en zonas vecinas inmediatas a grandes pools, o en la cola de los pools. En las zonas de curvas internas tenemos una situación un poco particular, las márgenes suaves, la escaza profundidad y la granulometría del lecho ofrece mucho alimento a los peces, estos sectores son muy frecuentados por las carpas.  

Es muy frecuente que los ríos serranos tengan llanuras de inundación asimétricas con uno o raramente dos canales de estiajes. En estos sectores, las zonas internas de las curvas como dijimos se pueden comportar como flats, mientras que las zonas externas de la curva del río están en contacto con grandes afloramientos rocosos, normalmente con bloques caídos parcialmente sumergidos. En estos sectores, las carpas buscan refugio entre las rocas profundas, o comen en profundidad y es menos frecuente encontrarlas activas cerca de la superficie. Es normal encontrarlas en actitud de “descanso”. Sin embargo también es frecuente que se desplacen sobre superficies planas de las rocas sumergidas o sobre los laterales de las mismas, comiendo del microfilm.

Existen otros sectores del río a los cuales debemos prestar mucha atención, y son: las riberas con cortaderas y las márgenes vegetadas, tanto las márgenes de correderas, como pools o flat; las pequeñas lagunas de desbordes dentro de las llanuras de inundación, conectadas por pequeños canales; los bancos de algas y las zonas de aguas bajas “flats” interrumpidos por bloques rocosos parcialmente expuestos.

En San Luis, existen al menos dos cuencas “carperas” por excelencia, la del río Quinto y la del río Conlara, en orden de importancia. La cuenca del río Quinto es la de mayor importancia y la que particularmente más conozco. Esta cuenca se constituye de las subcuencas del río Grande, Trapiche, Riocito y Cañada Honda. Todos estos ríos presentan importante población de cyprinidos a mi entender son los mejores lugares para practicar la pesca de carpa, porque ofrecen todo tipo de escenarios.

 

El río Grande en particular muestra una buena población en la zona de los 7 Cajones, entre el dique Esteban Agüero y el dique La Florida. El río Trapiche está mucho más restringido, la “zona carpera” es próxima a la desembocadura en el dique La Florida donde se puede diferenciar un sector con correderas seguido por un sector de aguas bajas (flat) en una zona de delta. El río Riocito presenta una población moderada cerca de la unión con el río Quinto, y muestra un escenario de pesca muy particular, con pequeños rápidos, correderas y pools en un espacio reducido. El río Cañada Honda muestra muy buena población de carpas en los últimos 3 km antes de la desembocadura en el dique Saladillo; este río es para mí el más impresionante junto con el río Quinto y ofrece no solo un paisaje increíble, sino la posibilidad de pescar muy buenas carpas a pez visto en aguas cristalinas (aunque varía en función de la época).

b) Lagos (diques)

Pescar estas aguas no es mi especialidad ni tampoco algo que me quite el sueño, pero si considero que es divertido, distinto a pescar en ríos e interesante porque ofrece la oportunidad de capturar grandes peces. Voy a definir cinco sectores en los diques de la provincia donde podemos encontrar carpas: 1) desembocadura de ríos y arroyos, 2) golfos, 3) zonas de juncos y cortaderas, 4) márgenes rocosas y 5) acantilados rocosos. De estos sectores el menos prometedor corresponde a los acantilados rocosos, por la dificultad de pescarlos y porque es normal encontrar carpas “descansando” a pocos cm del agua, y no alimentándose.

3) La pesca

La pesca de carpa con mosca es una de las actividades más cuestionadas y de muy mala prensa en el ámbito mosquero, sin embargo, a la fecha, existen grupos de mosqueros que se encargan de difundir, compartir experiencias y enseñar a quienes quieren animarse, como es el caso de “Metacarpeanos” un amistoso grupo de facebook donde se disfruta de las buenas fotografías, videos y relatos que comparten pescadores de casi todo el país. Como pescador puntano, solo voy trasmitir lo que sucede en los ríos que más conozco y en donde he ganado experiencia, pero pescar carpas es bastante variable entre los ambientes. En algunas charlas con mi amigo Diego Flores, experimentado en muchos ámbitos de la argentina, me trasmitió que una de las cosas más interesantes de pescar carpas con mosca es el abanico de posibilidades de cómo pescarlas, a veces con secas, otras veces con técnicas de streamers y otras con ninfas. Además numerosas veces comentó sobre la plasticidad de esta especie y resaltó que la agresividad, las ganas de tomar una mosca o la displicencia en rechazarla, varía de ámbito a ámbito.

Por su sofisticado sistema auditivo la carpa es muy esquiva, debido a los ruidos que ocasionamos cuando nos desplazamos o cuando abrimos el sierre de una campera o al sacar línea del reel. También les asustan las sombras o movimientos, la caída de la línea o incluso a veces las moscas. Estas particularidades hacen que pescar carpas sea habitualmente muy complicado, otras veces moderadamente fácil, esto dependerá de la época del año, de la hora, del grado de turbidez del agua y de las condiciones meteorológicas.

a) detectar al pez y detectar conductas

Pescar carpas con moscas es casi siempre a pez visto, aunque esto también depende del ambiente y de la turbidez estacional del agua. Pero en los ríos puntanos, aunque el río este turbio o moderadamente turbio casi siempre se hacen ver, al menos las que tienen ganas de comer, entonces la pesca sigue siendo a pez visto y esa es una de las mayores diferencias con las truchas. A las carpas si no las vemos no las pescamos, y si pescamos, es simplemente fortuito. Al pescar truchas muchas veces no las vemos pero sabemos por una adecuada lectura del agua que pueden estar. Bajo estas circunstancias si colocamos nuestra mosca y la hacemos trabajar de una forma lógica, entonces muy posiblemente pesquemos, algo que no sucede con las carpas.

Cuando intentamos pescar carpas no hacemos una típica lectura del agua, si, tenemos en cuenta donde es muy posible que las encontremos comiendo o de cierto modo “fácil” para pescarlas (ver apartado Hábitat). Para pescar carpas en general leemos al pez, nos interesa su comportamiento. 

Extraido de Tabú con escamas (Flores, 2017): 

 "Lo primero en esta tarea de “ver”, es saber a dónde dirigir la mirada. Hay que aprender a mirar en largo, para tener más perspectiva y ver los peces de lejos, lo cual nos da un bien sumamente valioso: anticipación. Pero también hay que aprender a mirar en corto, algo fundamental en aguas turbias o sitios de estructura muy profusa. Scanear nuestro entorno alternando modo largo (30%) y modo corto (70%) para obtener lo mejor de ambos mundos.


En aguas despejadas y cristalinas todo es más fácil porque en un día diáfano y ante fondos claros, una carpa grande puede verse a una distancia considerable. Muchas veces desde el auto antes de armar el equipo; es el equivale a cazar en la llanura. En cambio en aguas de visibilidad limitada la tarea se complica; es como cazar en el bosque o selva, en que podemos estar muy cerca o espantar un animal sin jamás verlo. En este último caso hay que dirigir más la mirada a las aguas bajas, a la franja costera inmediata, único sitio donde la conexión visual es posible."

Las aguas claras son mis preferidas, las podemos ver, pero nos ven, tenemos entonces una cuota de 50% de desventaja y 50% de ventaja, pero ese 50% de ventaja incrementa exponencialmente nuestras posibilidades de pescarlas. En aguas poco diáfanas, sucede que no las vemos pero no nos ven, esto último corre a nuestro favor, pero reducimos las posibilidades de pescarlas. Sin embargo existen señales que podemos detectar, si las detectamos entonces, a veces, puede ser mucho mejor la pesca con el agua un poco turbia.

Esto es lo que denomino detectar conductas, ya sabemos que sectores frecuentan, ahora debemos conocer lo más importante a la hora de pescarlas, sus comportamientos.

 

En esto de observar conductas es importante comprender movimientos, posición de las aletas, posición del aparato bucal. Los distintos comportamientos se resumen a continuación:

 

  1. Carpa “taileando”

En este caso la carpa se está alimentando, se disponen con cierto ángulo respecto al lecho del río (ángulo variable), en esta posición a veces realizan movimientos bruscos con el cuerpo y es importante notar como extienden y contraen su aparato bucal. Esta situación es muy prometedora, cuando se da en márgenes del río, o en aguas bajas (flat), en la curva interna del rio o sobre los planos de las rocas sumergidas en las zonas de bloques caídos, generalmente sobre la curva externa del río.  

 

  1. Carpa “patrullando” o “crucereando” con aletas extendidas.

Esta es una actitud de alimentación, note las aletas extendidas, a mi me hace pensar sobre un cierto grado de relajación. Esta situación suele darse en carpas que recorren el pool, en el seno del pool o en las márgenes, también suele darse en las márgenes de un flat o en márgenes de correderas. Esta situación es muy prometedora, cuando se da en las zonas de margen y no tanto cuando las carpas están en el seno del pool. Es importante aclarar que una carpa que se alimenta puede cambiar de la posición “taileando” a la posición crucereando con aletas extendidas y viceversa.

 

  1. Grupos de carpas “filtrando” en la superficie.

Muchas veces podemos observar grupos de carpas con su aparato bucal extendido y sus orificios nasales fuera del agua; en esta situación las carpas contraen y extienden su boca protráctil filtrando comida desde el pelo de agua, a veces pequeños crustáceos (ej.: copépodos), algas, larvas de quironómidos o incluso otros insectos. Hace apenas unos días en el río Quinto durante una eclosión de tricópteros, pude observar varias carpas que se alimentaban de estos insectos ya acabados, esperando la muerte sobre el agua. En muchas ocasiones podremos observar este comportamiento, en las zonas de resaca o en sectores muy espumosos del río donde las carpas simplemente filtran la espuma.

A la hora de pescar carpas no debemos desaprovechar esta situación. A este respecto, cuando filtran, parecen no estar muy atentas a lo que sucede a su alrededor, al igual que cuando están “taileando” a mi entender están utilizando al máximo su visión binocular para ver detalles de la comida y dejan pasar lo que sucede fuera del agua en las zonas circunvecinas; sin embargo no debemos confiarnos y siempre tenemos que actuar con cautela incrementando así nuestras posibilidades de pesca. Bajo estas circunstancias y después de una presentación adecuada, las carpas responden muy bien y atacan tanto ninfas como secas. 

 

  1. Carpas solitarias, “subiendo” a comer.

Esta no es una situación muy común, en el río Cañada Honda tuve la suerte de observar algunos ejemplares que se desplazaban desde la zona profunda de una corredera, subían, comían y volvían a su posición original. Creo que es una excelente ocasión para intentar pescarlas con secas.

 

  1. Carpas apostadas sobre las algas.

Esta es una situación muy prometedora pero algo complicada, debemos intentar que vea la mosca pero no enganchar en las algas, el mínimo enganche y estamos perdidos.

  1. Carpas apostadas en correderas bajas.

 Esta es una excelente oportunidad para pescarlas, cuando están en correderas someras, desplazándose lateralmente y se detectan movimientos en su aparato bucal, o realizan movimientos bruscos en el lugar, entonces se están alimentando. Colocar correctamente la mosca en este caso y hacerla funcionar como corresponde es un pique seguro.

  1. Carpas que avanzan y retroceden en una zona de corredera.

Esta es una situación menos común, pero que he podido observar en varias ocasiones. Es difícil de describir pero básicamente en aguas con movimiento moderadamente profundas y en un lecho de bloques grandes sumergidos, a veces se puede observar como una carpa avanza corriente arriba “taileando” constantemente mientras se desplaza, luego se deja llevar por la corriente, como haciendo marcha atrás (no más de un metro) y vuelve avanzar; pero casi todo el tiempo o la mayor parte del tiempo con su boca sobre la superficie de la roca comiendo del microfilm. Repite los movimientos y se va. Esta es una de las dos ocasiones en donde he tenido buenos resultados con una deriva muerta.

 

  1. Carpas saltando.

En este caso se desconoce las causas, algunos creen que lo hacen para gastar energía (Diego Flores, comunicación oral), podría ser también para llamar la atención de otros individuos, pero en términos de pesca, las carpas saltando son simplemente un bonito espectáculo.

  1. Carpas descansando.

Muchas veces podemos observar individuos totalmente quietos casi estáticos, algo muy común en pools o en aguas lentas. Estos individuos no tienen ganas de comer, no se están alimentando y no es conveniente perder el tiempo intentando pescar carpas con esta conducta. Tanto el frio como el calor extremo puede causar este efecto, colocar mal la línea o un sonido extraño son también la causa. A veces he podido observar que aquellas carpas en actitud de alimentarse, se quedan inmóviles o contraen sus aletas alejándose, en ese momento perdemos la posibilidad de pescarlas.

  1. Carpa “patrullando o “crucereando” con las aletas contraídas pegadas al cuerpo. Esta es una actitud que llamaría de escape. Las carpas que muestran estas características no son aptas para pescarlas, hasta que cambien de actitud. Por lo general cuando algo las pone en alerta, suelen pegar las aletas al cuerpo y desplazarse, a veces rápidamente, otras lentamente para desaparecer por completo. En este caso siempre rechazan la mosca o simplemente la ignoran, les asusta.

Es importante aclarar que en una población de carpas en un mismo sector podemos encontrar individuos con distintas actitudes, si queremos pescar, debemos apuntar a aquellas que tienen ganas de comer. En la pesca de carpa es fundamental detectar primero al pez y luego su conducta, si observamos algunas señales que nos indican posibilidades de pesca, como en los casos I al VII, entonces tenemos simplemente que intentar.

En condiciones de aguas turbias como mencioné anteriormente, las carpas potencialmente pescables dan señales, esas señales podrían ser: pequeños rise causados por grupos de carpa filtrando, rise o movimientos irregulares en el agua que generan las carpas con la cola o el cuerpo cuando se alimentan, alguna aleta caudal o dorsal que se asoma, una sombra que aparece, o en zonas de aguas lentas y fondos barrosos, burbujas que se producen por el gas metano liberado cuando las carpas remueven el fondo.

b) Elegir la mosca

Este es un punto muy importante, antes de avanzar y aproximarnos a la pista de lanzamiento, tenemos que atar una mosca al tipet, pero ¿Qué mosca?

Para una elección lógica es conveniente primero hacer una rápido escaneo entomológico, y del entorno, presencia de algas, semillas, etc. El río Cañada Honda por ejemplo, se destaca por una importante diversidad de macroinvertebrados, el Quinto superior también. En estas aguas, abundan los odonatos, quironómidos, simúlidos, chinches de agua, coleópteros acuáticos, efémeras y cadis. La carpa como pez omnívoro y oportunista consumirá casi todo lo que encuentre, incluyendo algas, hojas y semillas a su dieta, así también como pequeños crustáceos (ver sección alimentación). Las carpas en San Luis responden muy bien a las imitaciones de odonatos, pero también es frecuente que ataquen pequeñas ninfas, como imitaciones de efémeras o larvas de quironómidos.

Se puede tranquilamente pescar con moscas (ninfas) para trucha, como la Pheasant Tail, las zug bug o la prince, etc. Sin embargo para tener mejor efectividad en este tipo de pesca, existen moscas especialmente diseñadas para la carpa, que se pueden lograr si se tienen en cuenta algunas cosas que enumero a continuación:

  1. Evitar muchos brillos o simplemente evitar brillos. Evitar el uso de bead head o quemarlos para sacarle brillo. Sin embargo hay excepción a la regla y es importante aclarar que durante mucho tiempo pesque en cantidad carpas con una ninfa similar a una Pheasant Tail con BH brillante.

  2.  Las moscas tienen que tener una cuota exagerada de vida. Es conveniente el uso de dubbin de pelo largo, como el de angora, también marabou, elásticos finos, o materiales como el shaggy dub. La vida en la mosca es importante porque se pesca normalmente en aguas lentas y peces lentos. La carpa se toma mucho tiempo en analizar con detalle lo que ingieren.

  3. Son más efectivas las moscas invertidas, simplemente para evitar enganche. Para esto es conveniente el uso de anzuelos curvos y colocar el lastre de forma adecuada para que la mosca navegue invertida. Particularmente suelo utilizar ojos de cadena uno o dos pares.

  4. Aunque depende del ambiente y del caudal, las moscas no tienen que ser exageradamente lastradas, tienen que caer suavemente y hundir lentamente. Recuerden que casi siempre vamos a pescar en las zonas de aguas bajas o en el borde de un pool. En condiciones de aguas altas, un poco más de lastre hace la diferencia.

  5. Son mejores los colores oliva, negro y marrón, combinados o no.

  6. Las imitaciones de odonatos y algas, son muy efectivas.

Si combinamos todo lo antes mencionado para el desarrollo de una mosca, por ejemplo una imitación de odonato, entonces obtendremos excelentes resultados. Hay dos moscas destacadas que realmente hacen la diferencia en ambientes puntanos, una diseñada por mi amigo Matías Longar: bautizada como “Furtive Fly” muy efectiva en aguas lentas, y otra de diseño personal denominada “Cachucarp” muy efectiva tanto en aguas rápidas como lentas.

Furtive Fly

Materiales:

Anzuelo curvo Tiemco 2457 #10 o #12

Ojos: de tipo cadena, dorados

Cuerpo: Shaggy Dub oliva

Cabeza: dubbin nymph brown

Cachucarp

Anzuelo curvo, Tiemco 2457 #14 o #10

Ojos: de tipo cadena, dorados o plateados, quemados para evitar el brillo (uno o dos pares de ojos).

Cola: Marabou oliva o marrón

Abdomen: fibras de marabou marón o fibras de cola de faisán

Tórax: Dubbin de pelo de angora, color marron, oliva o negro o combinados, colocado de la forma dubbin loop.

Aunque en lo personal he avanzado en como pescar carpas con mosca secas, no tengo gran experiencia, pero puedo mencionar que he tenido excelentes resultados con la Elk hair caddis.

c) donde colocar la mosca y como trabajarla.

Junto con detectar el pez y su conducta, este ítem es tremendamente importante para tener efectividad en la pesca de carpas. En la figura XX se muestran los lugares posibles en donde es conveniente colocar la mosca en relación al pez. Es necesario aclarar que esto también dependerá del sector del río en donde estemos pescando y del comportamiento de la carpa. A continuación enumero algunas cosas a tener en cuenta:

 

  1. Colocar la mosca siempre delante del pez (10 a 30 cm) o a los laterales respecto de su cabeza. Tener en cuenta el tiempo que tardará la mosca en profundizar en relación al movimiento de la carpa que se alimenta por el lecho. Si la mosca se demora y toca a la carpa, o el tipet toca a la carpa, estamos perdidos. 

  2. En un porcentaje del 90 % toman las moscas que se alejan respecto de ellas, por lo que es importante imprimir a la mosca movimientos lentos pero constantes, alejando la imitación desde su posición.

  3. En aguas con corrientes por lo general una deriva completamente muerta es motivo de rechazo, no les gusta que las moscas deriven y se acerquen hacia ellas.

  4. Trabajar la mosca a través de la corriente imprimiendo movimiento emergente, a veces es muy efectivo. Recuerden siempre a pez visto!

  5. Las derivas muertas funcionan con imitaciones de algas, también cuando se intenta pescar carpas que avanzan y retroceden en una corredera (caso VII) o con carpas que están “taileando” comiendo de las algas sumergidas en las márgenes vegetadas.

  6. No es conveniente intentar pescar carpas desde atrás (atacarlas por la espalda) o que se alejan respecto a nuestra posición. En este caso casi siempre es un rechazo. Si se presenta esta situación es mejor posicionarnos adecuadamente “frente a frente” o desde una posición lateral respecto al pez y colocar con sutileza la mosca unos centímetros delante. En su defecto trabajar con tiros curvos, colocando la mosca delante de la carpa, de tal forma que imprimiendo pequeños movimiento la alejemos lentamente de la misma.

  7. Muchas veces la caída de la mosca llama la atención de la carpa, que inmediatamente se desplazara lento (carpas indecisas) para intentar cazarla, en este caso podemos mover la mosca con pequeños tirones y luego dejarla reposar en el fondo, a unos pocos cm de la boca del pez, esto es un segundo antes de que la tome. Esta es una técnica muy efectiva con moscas que exhiben exceso de vida y con carpas que presentan bajos niveles de agresividad. Si se presenta esta situación y no paramos la mosca un momento, es posible que no le interese perseguirla y perdamos la oportunidad. En el caso de que la carpa tenga alto nivel de agresividad, nos daremos cuenta porque inmediatamente intentara atrapar la mosca, incluso sentirá la caída y se desplazará hacia el señuelo, girará de su posición original y se lanzara sobre la mosca, bajo esta situación es mejor no dejar de moverla.

  8. En aguas profundas y con carpas “taileando” en profundidad, se puede pescar con perdigones, colocando la mosca a cm de la cabeza de la carpa, dejando reposar en el fondo o imprimiendo pequeños movimientos verticales.

  9. Cuando encontremos grupos de carpas filtrando en la superficie, entonces podemos encarar la situación de dos maneras: a) colocar una pequeña ninfa en anzuelo 14 o 16, lanzar hacia la zona intentando posicionar la mosca entre las carpas sin tocar ninguna y luego imprimir pequeños movimientos, o b) atar al tipet una pequeña mosca seca como una Elk hair caddis, adivinar la trayectoria de desplazamiento de la carpa y colocar la mosca unos centímetros adelante, esperar, esperar y esperar hasta que la carpa la vea e intente sorberla. Otra posibilidad es simplemente colocar la mosca seca entre las carpas y esperar. En el caso a) es muy probable que se dé una situación de mucha agresividad y realmente “explote” el agua.

 

d) la importancia del tiempo

Por su mejor predisposición a alimentarse en moderadas a altas temperaturas, preferentemente es mejor abordar la pesca de carpas desde el mes de septiembre al de marzo, aunque en enero no es muy recomendable, recuerden que el calor extremo también interfiere negativamente, además existe el factor peligro, por tormentas y crecidas repentinas y por la abundante presencia de reptiles venenosos.

Como esta es una pesca casi 99% a pez visto, las horas de luz son directamente proporcionales con la posibilidad de pescar. Los días nublados no son los mejores y el horario es fundamental,por lo que se deben aprovechar las horas de sol. Por lo general pescaremos mejor desde media mañana (11 hs) hasta antes de que las sombras de las quebradas cubran el agua (18:30 hs) dependiendo de la estación. Si bien por las tardes se puede pescar con poca luz, las posibilidades se reducen exponencialmente. Es conveniente comenzar el día a media mañana, tomarse el tiempo para desayunar, mientras, preparar el equipo esperando que se incremente la temperatura. Sin embargo si se pronostica un día de extremo calor quizás sea mejor comenzar un poco antes, parar al medio día y seguir después de las 4 de la tarde hasta antes de que las sombras y los reflejos cubran todo.

b) equipos, la importancia del reel.

Para pescar carpas en San Luis, es recomendable el uso de cañas #2 al #5 dependiendo del ambiente. Las carpas en San Luis muestran un promedio de 1.5 a 2 kg, que tranquilamente pueden pescarse con una caña #2, sin embargo elijo este equipo únicamente cuando pesco con aguas muy bajas (situación que se da en río Quinto cuando sierran las compuertas del dique Saladillo). Las cañas preferentemente deberían ser de acción media-lenta para amortiguar mejor las tensiones, lo que nos permite utilizar tipet más finos en situaciones de extrema sutileza. Las líneas de flote WF son las mejores, particularmente aquellas diseñadas para ninfas. En cuanto a leaders, prefiero los cónicos de monofilamento con una longitud mínima de 9 pies y con terminación en 4X o 5X. Como casi siempre pescamos a pez visto, los lentes son el arma fundamental, si no contamos con lentes polarizados nuestra posibilidad de pesca se reduce drásticamente.

Aunque en general el reel es una pieza que no tenemos muy en cuenta, en este caso también es fundamental, simplemente necesitamos eliminar cualquier tipo de sonido que genere su sistema de engranajes. Necesitamos un reel completamente silencioso, sino todos nuestros esfuerzos se irán por la borda. Recuerden que el aparato de Weber es el sistema auditivo por excelencia, el simple sonido del reel hace que una carpa con actitud de alimentarse contraiga sus aletas, se quede quieta o simplemente se retire del juego, un tablero de ajedrez en donde siempre estamos en desventaja.

Material de consulta

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Sivakumaran, K. P., Brown, P., Stoessel, D., y Giles, A. (2003). Maturation and reproductive biology of female wild carp, Cyprinus carpio, in Victoria, Australia. Environmental Biology of Fishes, 68(3), 321-332.

Welcomme, R. L. (1988). International Introductions of Inland Aquatic Species. – FAO Fish Tech Pap 294. FAO, Rome, 318 pp.

Por: Sebastián Pagano

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